Infraestructuras licita la ejecución de la señalización y las comunicaciones del TRAM entre Renfe y Mercado.

13 10 2009

■Las obras también dotarán al nuevo recorrido del tranvía del sistema ATP, la tecnología más avanzada en materia de ayuda a la conducción
Se instalarán los sistemas ATP, SAE y TETRA, que suponen la tecnología más avanzada en ayuda a la explotación y a la conducción de los tranvías.

La Conselleria de Infraestructuras y Transporte, a través de su Ente Gestor (GTP), ha sacado a concurso la ejecución de las obras del proyecto de señalización y comunicaciones de la línea del tranvía de Alicante, en el tramo entre la Estación de Luceros y Mercado Central, y el Tramo 0B de la Línea 1, es decir, el que se está ejecutando bajo la Avenida de la Estación.
El objeto del proyecto, que cuenta con un presupuesto cercano a los cuatro millones de euros, es, por tanto, el de dotar a este nuevo tramo de los sistemas de comunicación y señalización homogéneos con el resto de la línea, ampliar las redes de control de las instalaciones, y equipar a la Estación de Luceros de lo necesario para la expedición y cancelación de los títulos de viaje y registro de accesos.

También se instalará el sistema ATP (la tecnología más avanzada de interrelación del tranvía con la infraestructura viaria); el TETRA (sistema avanzado de radio digital que permite la comunicación directa entre el maquinista y los puestos embarcados con el puesto de mando); y el SAE (o Sistema de Ayuda a la Explotación, que cuenta, entre sus funciones, con la de indicar al maquinista los horarios a seguir).

En esta licitación también se contempla las instalaciones de información al viajero, teleindicadores, megafonía, interfonos y, por último, los sistemas de seguridad, que constan del equipamiento del sistema CCTV (circuito cerrado de televisión), y su control local y remoto desde el Puesto de Mando.

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Una obra digna de los faraones

4 02 2009

Unos 125 trabajadores ultiman a diario las cuatro plantas del túnel que se excava bajo la avenida de la Estación.

Mientras los coches comienzan a recorrer la avenida de la Estación desde la calle Serrano hasta la plaza de los Luceros, después de un año cerrada, unos 125 operarios continúan su faena veinte metros abajo, como vienen haciendo diariamente desde el 8 de enero del 2007, cuando empezó la obra del túnel que el Ente Gestor de Transportes y Puertos de la Generalitat (GTP) construye para llevar el Tranvía desde los caballos de Bañuls hasta la futura Estación Central, al lado de la terminal intermodal, corazón de este transporte.

Los primeros primeros en ver esta obra subterránea han sido los vendedores y comerciantes de la avenida de la Estación, que hasta este momento sólo han sufrido penalidades por la obra. Al ver el movimiento dentro del túnel, «muchos reconocen que se trata de una obra digna de los faraones», según explica el ingeniero que ha acompañado a La Verdad a recorrer el túnel.
Son 320 metros lineales desde la plaza de los Luceros hasta el cruce con la avenida de Salamanca, ciento y pico menos que el túnel que atraviesa Alfonso el Sabio desde el Mercado Central. Pero la longitud no ha sido lo más importante, sino la complejidad de la construcción, no tanto por la dificultad técnica (que aún así tiene), sino por la técnica con la que se ha ejecutado para ahorrar tiempo de trabajo al descubierto: «Si lo hubiéramos hecho en superficie, lo más fácil, la avenida de la Estación habría estado cortada dos años, así se ha reducido a la mitad las molestias a los vecinos», explica el ingeniero.
El inevitable corte permitió perforar la avenida para colocar en los laterales los 650 pilotes de 21 metros de profundidad que se colocaron en todo el perímetro de la excavación y que permitieron empezar a construir la primera planta del estacionamiento, de las tres que tendrá. Una vez concluido el primer forjado, ya se pudo reponer la calzada en partes; la primera, entre la plaza de los Luceros y General O’Donell las pasadas Hogueras.
Y así han ido. Una vez terminada la primera planta del estacionamiento, totalmente sin pilares como la segunda, empezaron al revés, «de abajo a arriba». Es decir, empezaron por la cota del tranvía, situada a veinte metros, y desde ahí levantan los pilares que tienen que sostener las otras dos plantas de aparcamiento para 550 vehículos. No es ninguna tumba, pero el mismísimo Ramsés II estaría orgulloso de guardar allí su cuádriga.