Un impulso a Alicante sobre raíles


El TRAM repercute de forma directa en la dinamización económica de la provincia

El ahorro derivado de la implantación del tranvía en la provincia de Alicante puede cifrarse en más de 30 millones de euros anuales. Éste es el dato que se deriva del estudio realizado por la patronal alicantina Coepa, a través del Instituto de Estudios Económicos de la Provincia de Alicante (Ineca), fruto de un convenio entre esta entidad y la Conselleria de Infraestructuras y Transporte.
El objetivo de este trabajo ha sido analizar el impacto socioeconómico del TRAM -Metropolitano de Alicante-, y determinar la sostenibilidad de la actuación. La investigación ha tenido en cuenta los efectos sobre el medio ambiente, como la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el consumo energético y el impacto acústico. Además, se han considerado las mejoras y renovaciones en los entornos urbanos que ha traído consigo la infraestructura, así como la aportación de tecnologías, tanto en las obras como en la gestión. No obstante, sobre todo se ha centrado en los aspectos de pueden tener una mayor repercusión sobre la economía de la provincia, como la generación de empleo, el ahorro doméstico y la dinamización del comercio, entre otros.
Las conclusiones han sido claras: la implantación del nuevo sistema tranviario constituye un antes y un después para Alicante. El TRAM, emprendido por la Generalitat, pretende dar solución a las demandas de transporte público colectivo planteadas en la ciudad y el norte de la provincia, pero también ha supuesto beneficios directamente cuantificables, paralelos a otros no mesurables. Entre ellos destacan la regeneración de las zonas urbanas e incremento de la calidad ambiental y urbana a lo largo de los ejes por donde discurre el TRAM, la disminución de los niveles de ruido a lo largo de la traza y, especialmente, en determinadas zonas sensibles, el aumento de la seguridad vial.

Motor económico para Alicante
Las obras de construcción del TRAM, desde su inicio en 1999 hasta la actualidad, han supuesto una inversión económica para Alicante de 1.032 millones de euros. Como consecuencia, se crearon un importante número de empleos, en un momento especialmente difícil de crisis económica, y especialmente en el sector más duramente golpeado por ésta, el de la construcción. Asimismo, durante los 12 años que lleva en marcha el proyecto, se han generado 21.548 empleos de un año de duración, de los cuales 13.860 han sido directos y 7.688 indirectos.
La repercusión beneficiosa para la economía alicantina del TRAM alcanza otro valor fundamental de la sostenibilidad del proyecto: el medio ambiente. Las nuevas prestaciones que ofrece el TRAM consiguen una elevada transferencia al tranvía de usuarios desde el vehículo privado y público en autobús, reduciendo el consumo de combustible, aparcamiento y tiempo. La estimación de intercambio modal de viajeros del conjunto de líneas del TRAM en el horizonte 2015 -cuando se prevé que estén funcionando tanto la línea 2 como la prolongación del tramo subterráneo en el centro de Alicante- es de unos 16.000.000.
A partir de estos fenómenos de transferencia de usuarios, son múltiples las consecuencias positivas. En primer lugar, la eficiencia energética de este modo de transporte reduce las emisiones contaminantes -entre las que destacan las de CO2- y la energía total consumida en un 16% con respecto a la actualidad. Esto supone un ahorro de 700.000 toneladas de gases no emitidos, lo que equivale a un menor gasto económico de casi 13 millones de euros anuales. Además, la transferencia modal al TRAM implica un ahorro energético de unos 75 millones de kilovatios hora de energía, lo que, para el año 2015, supondrá una reducción del 35% respecto al sistema de transporte basado exclusivamente en automóvil y autobús.
Por otro lado, las obras tranviarias no sólo se han centrado en la ejecución de la infraestructura necesaria para la implantación de este sistema de transporte, sino que se han extendido a la totalidad del espacio público por donde discurre el trazado. Así, en algunos tramos de la red viaria se han suprimido carriles de circulación, reduciendo, por lo tanto, la necesidad de mantenimiento. De igual forma, las obras del TRAM a lo largo de todo su recorrido han implicado la renovación de servicios y mobiliario urbano, sin que recaiga sobre los presupuestos municipales.
También conviene reseñar que, a consecuencia de la transferencia modal desde el vehículo privado hacia el TRAM, disminuye la intensidad de tráfico y con ésta las necesidades de ampliaciones futuras de los viarios, lo que nuevamente redunda en un ahorro para las administraciones públicas. En el conjunto, en datos económicos, la repercusión del tranvía alicantino sobre los fondos públicos que se destinarían a infraestructuras viarias supone un ahorro de unos 35 millones de euros en el periodo 2010-2020, lo que equivale a unos 3.500.000 euros anuales.

EFECTOS POSITIVOS
Ahorro importante para las familias
La competitividad del TRAM depende, en buena medida, del ahorro de coste del desplazamiento (mayoritariamente combustible y parking), y el tiempo que pueda ofrecer a sus usuarios frente a otras alternativas de transporte. En este sentido, el tranvía, supondrá un ahorro anual para los alicantinos próximo a los 15 millones de euros anuales en 2015. Estos ahorros varían de acuerdo con el perfil de viajero y el modo de transporte. Por ejemplo, un turista que vaya a realizar un desplazamiento desde Alicante a El Campello, y decida realizar este trayecto en TRAM en lugar de realizarlo en su vehículo privado ahorrará 4,45 euros en el conjunto del viaje (ida y vuelta).
La equilibrada implantación del TRAM en las ciudades alicantinas propicia un mayor flujo de transeúntes tanto en las zonas inmediatas a la actuación, como en las circundantes, lo que conlleva la revitalización y desarrollo de zonas comerciales, y la potenciación de actividades sociales. En definitiva, la urbanización asociada al trazado del TRAM de Alicante se ha utilizado como catalizador de la renovación en la vida municipal.
En conclusión, se trata de la mayor obra de transporte público realizada en la última década en Alicante, pudiendo afirmar que las múltiples externalidades positivas generadas permitirán mejorar los patrones de movilidad de acuerdo con criterios de sostenibilidad. La creación de una red de transporte público y sostenible de calidad ha sido el objetivo, pero también el contexto para incorporar otras mejoras, igualmente necesarias, y que, sin esta oportunidad, hubieran sido difícilmente abarcables. TRAM ha funcionado durante su implantación como tramoya para la evolución y el desarrollo social, económico y urbanístico, de la provincia, y supone un plus para lograr la meta de mejorar la calidad de vida del ciudadano.

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