Cinco municipios muestran su rechazo a la eliminación de la línea 9


Benidorm reclama un frente de alcaldes para evitar la desaparición del tren y anuncia una moción para defender su continuidad como las que han suscrito Dénia, Calp, Teulada y Benissa

“Cualquier día, un vecino de Altea que ha de ir a trabajar a Benidorm, o unos turistas que quieren conocer el puerto de Dénia llegarán a la estación y se encontrarán un cartel diciendo que la línea ya no existe”. Con este ejemplo tan rotundo, la portavoz del gobierno de Benidorm, la socialista Natalia Guijarro, denunció el “oscurantismo” de la Generalitat respecto a una posible desaparición de la línea 9 del TRAM que une la capital de la Costa Blanca con Dénia. El sindicato Comisiones Obreras cree que es muy probable que esta histórica infraestructura ferroviaria inaugurada hace casi un siglo -en 1915- sea suprimida en esta época de recortes indiscriminados. Y Guijarro fue ayer más lejos y señaló que la posibilidad de cierre es “inminente”. También agregó que “vamos a luchar hasta las últimas consecuencias para evitarlo”.
Como es lógico, Benidorm no está sola empeño. El aluvión de poblaciones que le dicen a la Generalitat que la línea 9 no puede desaparecer crece por momentos. Ayer mismo, los plenos de Calp y Teulada aprobaron una moción con esa finalidad, el pasado miércoles lo hizo Benissa y el lunes, Dénia. Y, según garantizaron fuentes municipales, en la próxima sesión plenaria esa moción será debatida por Benidorm. Además, CCOO también se ha reunido con los ayuntamientos de Altea y Alfàs y tiene pendiente un encuentro con el de Gata para que al final, y obviando los colores políticos, todos los municipios por los que transita la línea 9 se sumen a este empeño. Ayer, Guijarro exigió “un frente unido de ayuntamientos” para poder presionar con más argumentos a la Generalitat, “que nos elimina las infraestructuras, nos recorta en educación y sanidad y después hace gastos superfluos como los de la Fórmula 1”.
La oleada de adhesiones es lógica. Para todo el litoral norte de la provincia de Alicante, la línea 9 es fundamental. Vertebra dos comarcas, la Marina Alta y la Marina Baixa, que juntas suman más del 50% del Producto Interior Bruto Turístico de la Comunidad Valenciana, máxime si se tiene en cuenta que sólo Benidorm alcanza el 42%. De ahí que la portavoz del ejecutivo de esa última población denunciara “el grave daño que por dejadez puede provocar la Generalitat en una actividad económica que está resistiendo la crisis”.
El TRAM no es muy rápido. Tarda oficialmente 76 minutos en unir las dos estaciones más alejadas de la línea 9, Benidorm y Dénia, que están separadas por 51 kilómetros. En coche, esa distancia cuesta sólo la mitad de tiempo. Pero de cualquier forma este tren cumple muy bien con dos cometidos. El primero es el turístico al que aludía Guijarro: por poner sólo los dos ejemplos más frecuentes, numerosos visitantes que pasan sus vacaciones en Dénia utilizan el “trenet” para visitar núcleos turísticos de la Marina Baixa y numerosos turistas de Benidorm hacen lo mismo para pasar el día en la Marina Alta.
Pero la línea también tiene un segundo cometido: es utilizada por numerosos trabajadores de las poblaciones de la costa que acuden a sus puestos laborales ubicados sobre todo en las dos poblaciones más importantes de ambas comarcas, Benidorm y Dénia. De ahí que no es extraño que el número de pasajeros haya aumentado durante los últimos años a diferencia de lo que sucede en otros trenes de Renfe o de FGV. El Ayuntamiento de Benidorm aseguró ayer que la línea 9 es usada cada día por una media de 4.500 pasajeros. Y Comisiones Obreras calculó que durante todo 2011 fue empleada por 700.000 viajeros y que en los primeros seis meses de 2012 -aún sin contabilizar pues el verano- esa cifra ya era de 400.000, con lo que al cerrar el presente año podría superar el millón.
La desaparición del TRAM sería especialmente traumática para la Marina Alta. Desde un punto de vista ferroviario, esta comarca quedaría aislada. Una ciudad como Dénia tendría la estación más próxima -Gandia o Benidorm- a más de 40 kilómetros que deberían recorrerse a través de dos difíciles alternativas: en coche particular -el que lo tenga, claro, y asumiendo la brutal subida del peaje de la autopista AP-7- o en autobús, cuyos horarios son mucho peores que los del TRAM. Además, los vecinos de la Marina Alta observan con estupor que ahora se hable de suprimir este tren cuando continúan con la larga batalla por lograr un enlace ferroviario con Gandia y Valencia. Sin tener aún éste garantizado, ahora también perderían la conexión con Benidorm y Alicante. Ver para creer.

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